viernes, 3 de junio de 2011

Las fases prenatales.

LAS CLASIFICACIONES

Robert St. John constató 5 clasificaciones dentro del esquema prenatal:

Preconcepción:

Es el período de tiempo anterior a la manifestación física. Aquí todas las influencias van a converger atraídas hacia la nueva vida.  

Es en  este  momento  en el que las influencias genéticas y los patrones de pensamiento del pasado, se reúnen para determinar lo que seremos en un futuro inmediato.

A nivel de conciencia, es la precipitación a la materia de todas las influencias y características que conformarán nuestro ser.

La preconcepción está registrada en los puntos reflejos correspondientes a la glándula pineal y pituitaria.

Concepción:

Este es el verdadero comienzo de la vida para cada uno de nosotros. Las influencias de la preconcepción, se registran de manera física en la 1ª célula, es un punto de convergencia en el tiempo.  El proyecto del futuro bebé está presente, y se desarrollará durante los 9 meses siguientes.  Es el punto de partida hacia el ser individual que ahora somos.

A nivel de conciencia, es la precipitación  en  la materia de todas las influencias y características que conformarán nuestro ser.

Por ejemplo las influencias genéticas y los patrones de pensamiento incorporados en la concepción, determinarán entre otras cosas nuestras futuras pautas de comportamiento. También nos influirán de forma más secundaria, las vivencias experimentadas por ambos progenitores durante nuestra etapa intrauterina.

La concepción está registrada en la primera vértebra cervical, y su influencia abarca las 7 vértebras cervicales, y también afecta cuello, garganta, mandíbula y boca.

A nivel  gestacional comprende el tiempo entre la concepción y la 6ª semana.

Postconcepción:

En esta etapa se produce un intenso crecimiento y  desarrollo, el feto emprende la tarea de afirmarse, es un proceso a nivel individual.  Se origina la  fase Aferente (desarrollo interior) o los aspectos masculinos del ser humano. 

Aquí aparece una expansión en la conciencia, el feto descubre su exterior…y las paredes del útero que lo contienen.

Su correspondencia física está localizada en los hombros, brazos, la totalidad de la caja torácica, incluyendo el diafragma con sus órganos y vísceras y parte de la columna dorsal.

En tiempo de gestación abarca desde la 6ª semana hasta la 23 más o menos.

Prenacimiento:

Este es el tiempo de  preparación para la acción del nacimiento y el cambio.
El feto ya está formado pero necesita un tiempo para prepararse, para salir del útero, un espacio cerrado, íntimo, confortable, conocido, seguro (en el mejor de los casos) y salir a un mundo abierto, desconocido y social.

En este tiempo de la vida prenatal, es cuando la mente y la conciencia se orientan hacia la vida, las personas y las relaciones.  Se establece el aspecto Eferente, (lo femenino de cada ser humano).

También nuestra capacidad de conexión con el exterior, y de interactuar con las demás personas.

En tiempo de gestación comprende desde la semana 23 ó 22 hasta el nacimiento.

A nivel físico su influencia queda reflejada desde el diafragma hasta la parte baja de la pelvis.  Incluye sistema digestivo, escretor y reproductor, así como la zona lumbar, hueso sacro y caderas.

Nacimiento:

Se relaciona marcadamente con el principio de la Acción.  Aquí estarán presentes la habilidad o la incapacidad de  moverse libre y seguros en la vida, según las circunstancias que hayan existido, puede haber miedo a la desprotección, aislamiento, sensación de abandono…o una gran alegría, confianza, unidad y expansión en el amor.

Sus efectos físicos afectan a la uretra, zona genital y cóccix.

En toda nacimiento hay una percepción de muerte, ya que terminamos una etapa de formación en un medio líquido, para nacer a un mundo desconocido y aéreo.



Somos y funcionamos como un todo

EL PRINCIPIO DE CORRESPONDENCIA

Esta es una de las 7 leyes universales que existen en metafísica y se la conoce por una famosa frase que dice: “como es arriba, es abajo”.

En metamorfosis se menciona este principio porque Robert St. John observó cuando investigada este concepto, que ninguna parte de nuestro cuerpo es independiente con respecto a las demás; nuestra mente, emociones y cuerpo son una sola unidad en funcionamiento.

Hace casi 5000 años, la antigua medicina tradicional china,  reconoció  la unidad interdependiente de nuestra mente, nuestras emociones y cuerpo, y en esas premisas basa sus tratamientos.

Hoy en día diferentes personalidades del mundo de las ciencias, están empezando a investigar en este sentido, como el doctor Deepak Chopra (endrocrino), el doctor en física Jean P. Garnier  con su teoría del desdoblamiento del tiempo, el biofísico alemán Fritz A. Popp. Con su descubrimiento de los biofotones (partículas de energía lumínica que emiten radiaciones de bajo rango las cuales codifican y decodifican la información que intercambian las células de nuestro organismo, no solo a nivel neuronal, sino en la química que sucede en nuestro interior, incluidas las alteraciones que se registran ante nuestro estado emocional.)

Si por ejemplo,  experimentamos rabia automáticamente se produce una reacción química y se emite una frecuencia que interfiere en el adecuado flujo de energía de los biofotones.

Es decir nuestro organismo funciona como un todo coordinado y con una inteligencia coherente, al margen de nuestra propia conciencia.

Con estas premisas St. John verificó  que al  no existir división entre el cuerpo y la mente dedicó su atención a observar los aspectos psicológicos del tratamiento con metamorfosis.  Y creó una serie de correspondencias que implican la interconexión que existe en todo ser humano.

Robert St.  John concluyó que  se aprecian 3 tipos diferentes de manifestación de vida en el hombre: La parte energética, la mental y la emocional,  éstas a su vez se corresponden con  3 estructuras celulares del cuerpo humano: Los tejidos duros, los tejidos blandos y los fluídos.

Los  tejidos duros se asocian con nuestra energía y se encuentran en los huesos, es decir nuestro esqueleto.

Los tejidos blandos rodean a los huesos,  se asocian con la función o aspecto mental, se encuentran en los músculos, órganos etc.

Los fluidos actúan como un gran mar interior fluyendo arriba y abajo afectando a la dirección del flujo.  La sangre, la linfa, etc. recorren la totalidad de nuestro organismo afectando a nuestra salud y equilibrio, más de un 70% de nuestro cuerpo es agua. Estos “ríos” de vida en ocasiones se retienen, se bloquean como si un dique los frenara…con los consecuentes problemas de salud.  Los fluidos se asocian con nuestras emociones.

Un ejemplo de estas correspondencias:

La garganta irritada, como hemos visto esto sería una “irritación del tejido blando”, es decir algo en nuestro aspecto mental se encuentra irritado, y las causas pueden ser muy variadas, desde una frustración o enfado con uno mismo,  o bien pudiera existir una resistencia mental a expresar palabras, sentimientos, o también una escisión entre la mente y el cuerpo en la cual la cabeza predomina como control  sobre los sentimientos.  Esto varía según sean las características de la persona.

Y lo mismo ocurre a nivel de los fluidos, y de los tejidos duros, con el tiempo y la práctica conseguimos identificar por medio de los síntomas, que emociones ocultas se esconden detrás de los mismos.

De esta manera podemos “leer” en nuestro cuerpo y entender a su vez la RAIZ de nuestros problemas.

En metamorfosis no prestamos mucha atención a  los síntomas, si puede ser interesante como y    donde se manifiestan, para que  a veces la persona tome conciencia de su estar  y observe la implicación emocional de sus “malestares físicos”.

El catalizador, es decir la persona practicante de metamorfosis, observa la problemática y continúa tratando a la persona, nuestro fin es estar centrados en esa estructura atemporal donde se halla toda la información sobre el paciente, para que de esta manera se libere, es decir debemos permitir que la propia fuerza de vida del paciente vaya haciendo el “trabajo” tomando conciencia a medida que avanza y desprendiéndose de patrones mentales no acordes con la vida.