EL PRINCIPIO DE CORRESPONDENCIA
Esta es una de las 7 leyes universales que existen en metafísica y se la conoce por una famosa frase que dice: “como es arriba, es abajo”.
En metamorfosis se menciona este principio porque Robert St. John observó cuando investigada este concepto, que ninguna parte de nuestro cuerpo es independiente con respecto a las demás; nuestra mente, emociones y cuerpo son una sola unidad en funcionamiento.
Hace casi 5000 años, la antigua medicina tradicional china, reconoció la unidad interdependiente de nuestra mente, nuestras emociones y cuerpo, y en esas premisas basa sus tratamientos.
Hoy en día diferentes personalidades del mundo de las ciencias, están empezando a investigar en este sentido, como el doctor Deepak Chopra (endrocrino), el doctor en física Jean P. Garnier con su teoría del desdoblamiento del tiempo, el biofísico alemán Fritz A. Popp. Con su descubrimiento de los biofotones (partículas de energía lumínica que emiten radiaciones de bajo rango las cuales codifican y decodifican la información que intercambian las células de nuestro organismo, no solo a nivel neuronal, sino en la química que sucede en nuestro interior, incluidas las alteraciones que se registran ante nuestro estado emocional.)
Si por ejemplo, experimentamos rabia automáticamente se produce una reacción química y se emite una frecuencia que interfiere en el adecuado flujo de energía de los biofotones.
Es decir nuestro organismo funciona como un todo coordinado y con una inteligencia coherente, al margen de nuestra propia conciencia.
Con estas premisas St. John verificó que al no existir división entre el cuerpo y la mente dedicó su atención a observar los aspectos psicológicos del tratamiento con metamorfosis. Y creó una serie de correspondencias que implican la interconexión que existe en todo ser humano.
Robert St. John concluyó que se aprecian 3 tipos diferentes de manifestación de vida en el hombre: La parte energética, la mental y la emocional, éstas a su vez se corresponden con 3 estructuras celulares del cuerpo humano: Los tejidos duros, los tejidos blandos y los fluídos.
Los tejidos duros se asocian con nuestra energía y se encuentran en los huesos, es decir nuestro esqueleto.
Los tejidos blandos rodean a los huesos, se asocian con la función o aspecto mental, se encuentran en los músculos, órganos etc.
Los fluidos actúan como un gran mar interior fluyendo arriba y abajo afectando a la dirección del flujo. La sangre, la linfa, etc. recorren la totalidad de nuestro organismo afectando a nuestra salud y equilibrio, más de un 70% de nuestro cuerpo es agua. Estos “ríos” de vida en ocasiones se retienen, se bloquean como si un dique los frenara…con los consecuentes problemas de salud. Los fluidos se asocian con nuestras emociones.
Un ejemplo de estas correspondencias:
La garganta irritada, como hemos visto esto sería una “irritación del tejido blando”, es decir algo en nuestro aspecto mental se encuentra irritado, y las causas pueden ser muy variadas, desde una frustración o enfado con uno mismo, o bien pudiera existir una resistencia mental a expresar palabras, sentimientos, o también una escisión entre la mente y el cuerpo en la cual la cabeza predomina como control sobre los sentimientos. Esto varía según sean las características de la persona.
Y lo mismo ocurre a nivel de los fluidos, y de los tejidos duros, con el tiempo y la práctica conseguimos identificar por medio de los síntomas, que emociones ocultas se esconden detrás de los mismos.
De esta manera podemos “leer” en nuestro cuerpo y entender a su vez la RAIZ de nuestros problemas.
En metamorfosis no prestamos mucha atención a los síntomas, si puede ser interesante como y donde se manifiestan, para que a veces la persona tome conciencia de su estar y observe la implicación emocional de sus “malestares físicos”.
El catalizador, es decir la persona practicante de metamorfosis, observa la problemática y continúa tratando a la persona, nuestro fin es estar centrados en esa estructura atemporal donde se halla toda la información sobre el paciente, para que de esta manera se libere, es decir debemos permitir que la propia fuerza de vida del paciente vaya haciendo el “trabajo” tomando conciencia a medida que avanza y desprendiéndose de patrones mentales no acordes con la vida.
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